Cinthya Appelgren: “El rol asumido por los usuarios es principalmente pasivo y hasta conformista”

“El sistema de transporte en Santiago se ha guiado por una idea de modernización y desarrollo que claramente olvidó a sus beneficiarios en todo el proceso de diseño e implementación”.

La secretaria general de la Asociación Nacional de Consumidores Accidentados del Tránsito (Ascodat), Cinthya Appelgren, criticó al Transantiago y el mercado de los buses interurbanos, comentó el papel que juegan los pasajeros y la escasa participación de la ciudadanía en la planificación de políticas públicas relacionadas al transporte.

La creadora del “Manual para los Pasajeros del Transporte Público” y ejecutora de diversos proyectos de difusión de los derechos de los consumidores, tanto en Ascodat como en Canadecus, analizó el actual escenario que enfrentan cotidianamente los pasajeros y delineó opciones para mejorarlo.

¿Cómo describiría, actualmente y desde su implementación, el sistema de transporte Transantiago?

El sistema de transporte en Santiago se ha guiado por una idea de modernización y desarrollo que claramente olvidó a sus beneficiarios en todo el proceso de diseño e implementación. Este nuevo sistema volvió a tal grado caótica la vida de los santiaguinos, que no me deja de sorprender la sumisión de la gente.

Aún, casi tres años después, el daño hecho a nuestras vidas se siente fuerte y latente, y un ejemplo claro es el incremento significativo del tiempo de los viajes, que si bien se han ido acortando con el pasar de los años, siguen siendo una burla para los trabajadores, quienes deben soportar largas caminatas y con más de siete personas por metro cuadrado.

Los transbordos son otro tema a considerar, bajar y subir de los buses, más las largas esperas en los intertantos,  ya debió haber sido tema superado hace tiempo, pero la gente sigue aún pasando más tiempo en los paraderos, que con sus familias.

Además debemos mencionar la calidad de los paraderos, que escasamente hacen más agradables nuestras esperas. Muchos son sólo un cartel negro con los recorridos, y cuando hay alguna infraestructura de por medio, no es más que asientos incómodos y techos que no protegen ni del sol ni de la lluvia, y que claramente no son suficientes para la cantidad de usuarios que esperan diariamente en ellos.

Otro ejemplo es el  Metro, antaño cómodo y expedito, hoy no es más que un mar de gente arriado de un lado a otro en las peores condiciones. Transporte que además cobra hasta $670 por prestar un servicio que incluye usuarios apretados, cansados, metidos a la fuerza en un carro lleno de gente, arrastrado de un lugar a otro sólo por la aplastante fuerza de la gente a tu alrededor, y en medio de la más asquerosa de las temperaturas.

Claramente mi opinión sobre este proceso es falta de optimismo y llena de frustración, por los millones de dólares involucrados que no se ven en las mejoras, y los escandalosos subsidios a los particulares que al parecer son los únicos que ganan.

En resumen, las modificaciones que se han implementado durante el proceso aún no son suficientes, y deben seguir avanzando con mucha más fuerza y rapidez si quieren reparar en algún grado el daño que se generó en la calidad de vida de los santiaguinos. Desde su implementación fue defectuoso y el tiempo si bien le ha cambiado un poco la cara, sigue siendo una ofensa a la gente trabajadora.

¿Cuál es su opinión respecto al servicio que entregan en general las líneas de buses interurbanos en Chile?

Es difícil tener una opinión positiva si registramos tantos accidentes y debemos lamentar tantas muertes en que los protagonistas fueron buses del transporte interurbano. Considero que los estándares de seguridad están muy por debajo de lo que una sociedad debiera exigir, pero claro, tratándose de una sociedad como la nuestra, no es mucho de extrañar,  si nadie exige mejoras, es fácil seguir ganando lo más e invirtiendo lo menos. El sistema sufre de falencias que creo serían fáciles  de superar si el esfuerzo de las autoridades y las inversiones de los proveedores estuvieran sólo cerca de lo que podríamos considerar un trato respetuoso con los usuarios.

Creo que el sistema requiere de más fiscalización, sobre todo por parte de los usuarios, considero que nosotros somos la clave para que la calidad de este servicio sufra un cambio profundo que lo lleve a ser por lo menos justo, las ganancias no pueden ser tan altas para ningún proveedor si el servicio que presta es tan carente , y por eso considero que primero se debiera regular la inversión que los proveedores hacen en sus propias empresas, como pagos justos y capacitaciones de calidad a los trabajadores, mejoras técnicas constantes, y educación de los usuarios, entre otras.

Sólo nosotros, los usuarios, tenemos la capacidad de organizarnos para cambiar esta realidad, estoy convencida que la conciencia de su rol y la organización de los usuarios es definitivamente el pilar fundamental para una transformación real.

¿Qué impresión tiene sobre rol que asumen los consumidores como usuarios del transporte?

Lamentablemente el rol asumido por los usuarios es principalmente pasivo, y hasta conformista. Vemos esa actitud permanentemente en nuestro trabajo como asociación de difusión e investigación, y sólo somos sorprendidos por usuarios informados que ejercen sus derechos en ocasiones vagas, pero que nos dan la esperanza para seguir adelante en nuestro trabajo.

La crítica siempre va dirigida por parte de los usuarios hacia la ineficacia de las instancias de reclamo, aunque las cifras respecto al uso de estas instancias son casi nulas frente a la gran cantidad de irregularidades que los usuarios han vivido. Así resulta difusa la forma en que los usuarios evalúan las instancias de reclamo, si siquiera han recurrido a ellas. Ante esto considero que el acento de nuestro trabajo debe ser luchar contra esta incongruencia, que los usuarios formalicen sus reclamos y exijan sus derechos, para que conozcan el sistema y sean capaces de exigir las transformaciones adecuadas que se le debe imprimir a este.

¿Cómo evalúa usted la legislación vigente en cuanto a la protección que ofrece a los usuarios del transporte?

A todas luces falta mucho por avanzar en la legislación que protege a los usuarios del transporte y a los consumidores en general. El trabajo que se ha realizado hasta el momento, se ha materializado en avances importantes, sin embargo, estos dictámenes no se han traducido como debiera ser, en forma absoluta en la realidad, ya que las leyes que existen en teoría, no se pueden hacer presentes en la práctica, si no conocemos las leyes, no podemos hacerlas reales, no podemos aplicarlas o ejercerlas.

Entonces, la legislación es desconocida para los consumidores y usuarios,  y además es carente en la protección que ofrece a estos, esos son problemas de base que superar, ya que sólo el conocimiento de la ley puede decantar en el mejoramiento de esta.

¿Qué cambios cree que se deben implementar en el sistema de transporte para hacerlo más amable y justo para los usuarios?

Para empezar, consultar seriamente a los usuarios sobre qué cambios harían ellos, creo que las transformaciones precisas sólo pueden ser aquellas que los usuarios del transporte consideren se deben hacer. Esa debe ser la base primera de cualquier proyecto, y no existe experiencia de ingeniería posible que supere la información y opinión de los usuarios. Así el trabajo de las autoridades sólo debiera ceñirse a delinear y seguir las acciones para alcanzar las transformaciones que exigen los mismos usuarios.

Esa debiera ser el primer cambio a implementar en el sistema de transporte. Desde esta base seguir el trabajo de mejoramientos y cambios, que de seguro no son pocos.

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